lunes, 8 de noviembre de 2010

AD CERRO DE REYES 2 - 1 PONTEVEDRA CF

El paciente inicia la rehabilitación

Un gol de Álex Fernández en los últimos minutos dio la victoria a un Cerro muy serio y consistente, aunque con carencias



El paciente evoluciona favorablemente. Tras semanas en las que ha vagado por los fondos de la clasificación, el Cerro de Reyes empieza a remontar el vuelo. No sale de la UCI, pero su progreso es más que satisfactorio. En la victoria de ayer ante el Pontevedra (2-1), hubo momentos de lucidez, de crisis y de apoteosis. Pero la clave para el éxito es el equilibrio y la estabilidad y, a pesar de volver a mostrar síntomas de debilidad, el pronóstico es positivo, aunque el diagnóstico firme dependerá de las próximas citas de un cuadro en plena rehabilitación.
Los experimentos estratégicos del técnico blanquiazul, José Luis Diezma, durante la temporada han sido tan abundantes como infructuosos, pero por fin ha logrado articular un bloque homogéneo. La presencia en la medular de tres hombres, más las ayudas de los interiores, permite trazar una red de presión asfixiante que estrangula la capacidad ofensiva del rival, en un campo donde los espacios son una utopía.
Golo, Stoeten y Torres se vaciaron. La entrega y el esfuerzo fueron absolutos. El conjunto prevaleció y la paciencia fue un factor predominante. Las coberturas a la zaga fueron constantes, Fran Miranda es, a efectos prácticos, un central más que amplía el perímetro defensivo. Stoeten es un adalid de la polivalencia. Ocupa mucha parcela, su capacidad de sacrificio lo convierte en un filón en la contención y sus gotas de calidad le permiten dar salida a las jugadas, aguantar la posesión y conducir el balón, de lo que abusó ayer.

La gran beneficiada es la retaguardia cerrista que, con Juan Carlos inconmensurable en el corte y las pugnas aéreas, apenas concede ocasiones, ya que el embudo que se configura en el centro del campo obliga al contrario a optar por el juego directo y desplazamientos en largo.

Pero también hay un damnificado, el gol. Ayer la efectividad impidió que la productividad blanquiazul se viera mermada por el esquema táctico. Sin embargo, el área gallega fue un espacio casi inédito para Torres, que finalizó en la segunda parte escorándose a la derecha para sorprender con algún centro, aunque sin éxito. Patri se sacrifica en batallas de mucho contacto, donde el físico es una ventaja y ahí suele claudicar. Sus desbordes, calidad, internadas y disparos desde media distancia que maravillaron al José Pache a principios de campeonato se han ido evaporando.

Y a Jorge Zafra, muy encimado y desasistido, le costó entrar en el partido. No hubo bandas. Las siete bajas que sufría el Pontevedra obligaron a Castro Santos a renunciar a los extremos, mientras que la orfandad de los carriles pacenses respondía a una apuesta por acumular efectivos en el medio del campo. El Cerro gana en seguridad, consistencia y solidez, pero se diluye su identidad ofensiva, siendo más previsible y conservador. Los números mandan.

En un planteamiento sin hombres en las alas, los laterales estaban llamados a asumir un papel más preponderante, sin embargo, un Pereyra desacertado y poco preciso en los centros, y un Santi Cezón tímido que apenas se prodigó en ataque, no funcionaron en esa faceta. Golo intercalaba su presencia en el centro con internadas por la izquierda. Y así llegó el primer acercamiento local. En los primeros compases, el capitán cerrista encara a Orlando Quintana con poco ángulo y su disparo, potente pero sin colocación, lo neutraliza el meta canario mandándolo a córner.


A balón parado

El Pontevedra era incapaz de rebasar a los centrales y lo intentaba con disparos lejanos. Igor probó fortuna sin éxito, topándose con un Matías bien colocado y atento. Las opciones a balón parado eran los recursos de los pupilos de Castro Santos para encontrar algún resquicio de cara al marco rival. Aunque los lanzamientos de Santi Amaro y Adrián no entrañaron peligro.
Iban Espadas e Igor eran los estiletes arriba, pero únicamente Omar demostró ser capaz de abastecer a los arietes. Los desmarques, pases que rompieran líneas, desdobles, diagonales, triaungulaciones, paredes... no existieron. Pero a las puertas del descanso, Torres se sacó una asistencia de la chistera con un pase de chilena en el vértice del área, que Golo aprovechaba con un remate de cabeza en plancha para inaugurar el marcador. Asestaba un gancho psicológico a los pontevedreses, 1-0, y a los vestuarios. Máxima rentabilidad. Un tiro a puerta, un gol.

En la segunda parte, el Cerro se replegó y juntó sus líneas. El objetivo: contener el vendaval que preveían del Pontevedra tras encajar el primer tanto. Los visitantes asumieron más riesgos, renunciaron al orden táctico y eso lo explotó Jorge Zafra para comenzar a desplegar su fútbol.

Fueron minutos de algún quilate de los cerristas. El potencial es evidente, pero sigue siendo un diamante en bruto. Al cuarto de hora de la segunda parte, Pereyra prolongó un pase por la banda que recogió Torres, su centro lo controló con frialdad Patri en el área pequeña y optó por habilitar a Jorge Zafra que se incorporaba desde segunda línea. El de Barcarrota empalmó con la derecha y Orlando Quintana sacó una mano providencial para desbaratar la posible sentencia. Zafra estaba en su hábitat. Comenzaba a controlar el tempo del juego y encontró en Torres un aliado al primer toque, hasta que el madrileño dejó su puesto a Expósito.

Iban Espadas tuvo en sus botas el empate tras un centro que peina Dani Pendín al segundo palo y que el ex del Almería no supo empujar a la red. Los cerristas no cerraron el choque y el Pontevedra sacó petróleo de la única manera en la que consiguió percutir la zaga pacense, a balón parado. Padín cuelga un centro al primer palo e Igor cabecea a gol libre de marca. Un desajuste que pudo salir caro. De nuevo, una falta de entendimiento entre los centrales. Un error que se ha enquistado como el padecimiento más acuciante.

Pero del banquillo emergió un protagonista inesperado. Álex Fernández que,l tras ser un habitual en las alineaciones, perdió el puesto y ayer suplía a Stoeten. El orensano recibió en tres cuartos de campo gallego, se deshizo con un magistral recorte de su par, levantó la cabeza, armó el disparo y la clavó a media altura en el palo largo de Orlando Quintana, que reaccionó tarde, 2-1.
Los blanquiazules se repusieron del golpe, sin tiempo para lamentarse aunaron esfuerzos y sellaron la segunda victoria consecutiva. Salen del descenso, superan en la tabla a su rival de ayer y el Cerro empieza a destilar aroma de equipo.



CERRO 2 PONTEVEDRA 1

EL DETALLE
El Cerro rompe una racha de nueve jornadas sin ganar en casa y logra, por primera vez en la temporada, dos victorias consecutivas.
-Cerro de Reyes: Matías Garavano, Pereyra, Santi Cezón, Juan Carlos, Parra, Fran Miranda, Stoeten (Álex Fernández, 70), Jorge Zafra,Torres (Expósito, 81), Patri y Golo (Gonzalo, 85).
-Pontevedra: Quintana, Noel, Dani Pendín, Santi Amaro, Aitor, Sergio Castaño, Pastor, Adrián, Omar (Padín, 58, Nogueira, 88), Iban Espadas (Giraldez, 71) e Igor.
Goles: 1-0, Golo, min. 45, 1-1, Igor, min. 76, 2-1, Álex Fernández, min. 90.
-Árbitro: Pizarro Gómez (colegio madrileño), amonestó a Pereyra, Santi Cezón, Jorge Zafra, Patri y Golo en el Cerro de Reyes, y a Dani Pendín, Santi Amaro, Pastor y Giraldez en el Pontevedra.
-Incidencias: José Pache, ante unos 250 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento en accidente aéreo en Cuba de Manuel González Asencio, tío del fisioterapeuta del Cerro, David de la Hera.



DIEZMA: «El equipo sigue creciendo»

«Damos un salto importantísimo en la tabla y sirve para que los jugadores sigan creyendo en sí mismos y en la idea de cómo afrontar los partidos». Es la conclusión que sacó Diezma tras el encuentro, en el que ha observado una gran mejoría en los suyos. «Es un partido que obliga a estar atento y concentrado ante cualquier despiste que te puede costar caro, ya sea por el rival, por el campo o por un rechace. Apenas hemos concedido un par de ocasiones, el equipo sigue creciendo».

Por su parte, Castro Santos, técnico del Pontevedra, destacó la igualdad del choque. «Ninguno de los dos merecíamos ganar, el partido caminaba hacia el empate, pero hemos cometidos dos errores».


FOTO DEL PARTIDO



[Diario Hoy, 8-XI-10]