domingo, 19 de septiembre de 2010

AD CERRO DE REYES 2 - 2 MONTAÑEROS CF


El fútbol triunfa a pesar del empate

La propuesta ofensiva del Montañeros motivó a un Cerro con Golo, Jorge Zafra y Patri estelares



Los tres puntos volaron en el último suspiro (2-2). Pero los aficionados del José Pache se marcharon con un buen sabor de boca. Y es que tanto el Cerro de Reyes como el Montañeros se divirtieron en el campo y se notó. Hubo goles, intensidad, fluidez, destellos de calidad, lecciones magistrales de táctica. Fue un duelo de alto nivel, con apuestas valientes en la estrategia. Ambos cuidaron el balón, la medular fue un terreno fértil que abastecía a las bandas, permitían rápidas transiciones y pases entre líneas.
Jorge Zafra simultaneaba el mono de trabajo con el traje de luces, aportando sacrificio y mucha técnica. El de Barcarrota cuajó un gran partido y dio frescura a un centro del campo pacense aletargado, espeso y carente de criterio en las primeras jornadas. Golo puso la pólvora. La experiencia fue un grado, estuvo en el lugar oportuno en el primer gol y asumió los galones en la ejecución del penalti en el segundo.
En el sistema de Diezma ya no se prodiga por la banda zurda, pierde recorrido y sus centros envenenados como arma más peligrosa, aunque otorga más dinamismo con triangulaciones al primer toque. Demostró que se entiende a la perfección con Santi Cezón, con quien conectó en varias ocasiones intentando percutir cerca de la cal, sorprendiendo a Ángel, que carecía de apoyos.

Patri fue la chispa, un balón de oxígeno instalado en la izquierda, que descongestionaba el juego y ensanchaba el campo. Se ha acoplado a la perfección al esquema del técnico madrileño y asume labores de creación, lo que permite a Zafra más movilidad y poder ocupar más parcela. Además, su facilidad de desborde y sus diagonales interiores permiten el desdoble de los laterales, abriendo espacios y ampliando las alternativas para sorprender al rival.

Fue quien tuvo la primera ocasión en el minuto 8, tras un saque de esquina que remató desde el segundo palo, escorado y sin ángulo, obligando a intervenir a Manu, que despejó con apuros. Pero el Montañeros también contribuyó al espectáculo. La pizarra de Abraham García dibujó un 4-3-3, una oda al fútbol de ataque, con un incisivo y omnipresente Rivera que se multiplicó ofreciéndose y habilitando a sus compañeros.

En los primeros instantes desbordó a Álex Fernández y cedió a Moisés cuyo remate se marchó cerca del palo. Iago fue un quebradero de cabeza para los centrales y el verdugo de José Fuentes con disparos rasos que dificultaban el blocaje. Maikel era un peligro constante, obligando a los centrales a abandonar la cueva para tapar sus acometidas, lo cual creaba agujeros en la zaga local, aunque Juan Carlos fue el aliado perfecto en la cobertura, retrasando su posición en el pivote cuando la defensa estaba desbordada.
Cuidaron el balón
Hubo un denominador común, la tendencia a iniciar jugada desde atrás, primó el juego terrestre al aéreo, pero nadie se acordó de las pésimas condiciones del césped. El bote irregular y aleatorio propiciaba fallos en la anticipación y en el salto. Fuel el caso del primer gol cerrista. Una saque profundo y muy bombeado de José Fuentes adquirió altura a pocos metros del área gallega y despistó a Pablo López, Golo, muy astuto, aprovechó el error y se plantó en un mano a mano con Manu, que resolvió cruzando al palo derecho con un disparo potente, 1-0.
Los pacenses asestaban el primer golpe, pero ni mucho menos definitivo. Los nervios afloraron en el Montañeros durante los minutos posteriores, aunque fue algo transitorio. El guardameta visitante se apresuró en el saque y al apurar al máximo el espacio se salió del área con el balón aún en las manos, el colegiado señaló la infracción. Parra se perfiló para el disparo, mientras que Álex se colocaba casi paralelo al balón e intentó sorprender con un lanzamiento colocado que se fue desviado.

A la media hora el Montañeros se colapsó. Faltas de entendimiento, errores en la entrega, mal posicionamiento. Fue una caricatura del conjunto bien plantado y atrevido que saltó al campo. El descanso fue el elixir anímico que precisaban para recuperar el tono y rearticular los conceptos tácticos. El Cerro aprovechaba para juntar líneas, sin dejar resquicios para el poblado y talentoso ataque coruñés.

Mientras, Gonzalo batalló en la punta de lanza, presionó, corrió, fijó la marca de los centrales, pero su participación fue nimia. Se desesperaba al no entrar en contacto con el esférico y existía demasiada distancia con los centrocampistas. Se vació y Torres terminaría sustituyéndole, aunque la grada reconoció el esfuerzo del delantero argentino.
El técnico del Montañeros prescindió de un hombre de la medular para dar más mordiente arriba y Herbert fue un puñal. Los gallegos incorporaban a otro atacante y no se descosían atrás. Demostró ser un conjunto muy equilibrado y versátil, capaz de adaptarse a las exigencias del encuentro. El árbitro estuvo demasiado riguroso en algunas acciones, interrumpiendo mucho el juego y trabando el ritmo. Pero los dos equipos seguían rindiendo culto al fútbol.
Minutos de brillantez
Patri, de un taconazo, se desentendía de dos contrarios y despejaba el camino a Santi Cezón en la carrera, cuyo centro no prosperó. En el Montañeros, Herbert asumía la batuta en las incursiones para romper la línea de presión del Cerro y en uno de los latigazos del 16 de los gallegos, tras varios amagos, se perfila la posición de tiro, arma la pierna y, desde el balcón del área, algo escorado a la derecha, la clava cerca de la escuadra de la portería de José Fuentes, 1-1.
Era el ecuador de la segunda mitad, pero los blanquiazules tardarían cinco minutos en devolver el golpe. Tras una gran acción de Patri, Golo centra al área sin que nadie llegue a contactar con el balón y el trencilla señala un derribo de Capi. El capitán fue el encargado de decantar de nuevo la balanza a favor del Cerro, 2-1. Sería su última aportación para el equipo en el día de ayer. Diezma optó por reducir las revoluciones del choque dando entrada a Fran Miranda, para intensificar las labores de contención y evitar que Herbert y Rivera camparan a sus anchas, lo cual desplazó a Jorge Zafra al enganche.
Pero Capi se resarció del penalti que cometió. Herbert prolonga de cabeza un saque de falta y libre de marca en el área pequeña cabecea Manuel Capi estableciendo el definitivo 2-2. Faltaban tres minutos para el final, pero el Cerro estaba justo de fuerzas y la reacción era una utopía. Se conformó y evitó males mayores. Los veintidós salieron ovacionados por un público agradecido por el fútbol desplegado.





CERRO 2 MONTAÑEROS 2

-Cerro de Reyes: José Fuentes, Álex Fernández, Santi Cezón, Gorka, Parra, Juan Carlos, Expósito (Roberto, 87), Jorge Zafra, Gonzalo (Torres, 67), Patri, Golo (Fran Miranda, 76).
-Montañeros: Manu, Ángel (Raúl, 86), Dopico, Pablo López, Capi, Candela (Herbert, 50), Gonzalo (Romay, 80), Moisés, Maikel, Iago, Rivera.
-Goles: 1-0, Golo, min. 23, 1-1, Herbert, min. 69, 2-1, Golo, min. 74 (p), 2-2, Capi, min. 87.
-Árbitro: Palomino Núñez, del colegio andaluz, amonestó a Jorge Zafra y Álex Fernández en el Cerro y a Rivera, Iago, Capi y Maikel en el Montañeros.
-Incidencias: Unos 350 espectadores en el José Pache.



DIEZMA: «Hemos hecho méritos para ganar»

«Hemos tenido una jugada algo desgraciada en los últimos minutos que nos ha privado de conseguir dos puntos que nos habrían venido fenomenal, y para los que habíamos hecho méritos durante el partido». Diezma se lamentó tras el encuentro de la jugada que costó el empate in extremis, aunque elogió el trabajo de los suyos. «Hemos aprovechado las bandas, hemos desbordado, creado situaciones de uno contra uno, pero hay situaciones como las de a balón parado que hay que mejorar, aunque nos vamos encontrando mejor», añadió el técnico local, que considera que el partido ante el Badajoz del miércoles llega en un buen momento para el Cerro.

FOTO DEL PARTIDO

[DIARIO HOY, 20-IX-10]