lunes, 27 de septiembre de 2010

AD CERRO DE REYES 2 - 3 RAYO VALLECANO "B"

Un arbitraje surrealista hunde al Cerro

Munuera Montero señaló dos penaltis a los pacenses, expulsó a Mejías y Gorka, y sacó trece amarillas



En el fútbol el árbitro debe ser un mero regulador con criterio y sentido común, con el único fin de vigilar y mediar para que se cumplan las normativas recogidas en el reglamento. En definitiva, dirimir la legalidad o no de los lances del juego para que el partido se desarrolle por los cauces de la deportividad.

Ayer el encuentro entre el Cerro de Reyes y el Rayo B (2-3) no fue de guante blanco, pero ni mucho menos justificó el casi omnipresente protagonismo del colegiado, José Luis Munuera Montero, en cada jugada. La violencia o agresividad desmedida no fueron los componentes claves. Hubo acciones duras, sí, pero la sangría de amonestaciones fue excesiva y casi demencial.
Lances fortuitos y sin intencionalidad de poner en peligro la integridad del rival fueron sancionadas con amarilla, en concreto, hasta un total de ocho veces en el caso del Cerro y cinco en los madrileños. Además, Gorka y Juan Carlos fueron expulsados en sendos penaltis muy discutibles.

Conspiraciones y persecuciones al margen, a pesar de que la actuación arbitral influyó decisivamente en el resultado final y fueron los blanquiazules quienes salieron perjudicados por ello, el principal damnificado de ayer fue el fútbol. Las simulaciones, exageraciones y argucias fueron la respuesta de los jugadores que buscaban sacar provecho de la rigurosidad del colegiado y nivelar la balanza.

El deporte fue un telón de fondo para una escenificación teatral, donde el esperpento fue el género al uso. Los goles, a pesar de su bella factura como el de Jorge Zafra o el anotado por De Lucas en el empate a uno, quedaron en un segundo plano. Aunque esta dinámica fue la imperante en el segundo tiempo, en los primeros 45 minutos se pudo vislumbrar algo de juego.

No en vano, a los tres minutos de iniciarse el encuentro, Golo sacaba un córner y Gorka recogía un rechace en el área pequeña para adelantar al Cerro en el marcador, 1-0. Los de Diezma salieron con convicción, intentando superar la fuerte presión de los vallecanos, con Diamanka como muro de contención, que demostró criterio en la salida del balón y ocupó mucho espacio en la zona ancha. Todo un portento.

El Rayo B tardó poco en reaccionar. Un disparo de Dani obliga a Matías Garavano a sacar una mano prodigiosa. El meta argentino repetía como titular y demostró sus cualidades, aunque se le vio algo dubitativo en las salidas. Los blanquiazules, con la inercia del marcador, intentaban bajar revoluciones para no correr riesgos, basculaban, retrasaban a la línea de cuatro para iniciar jugada y aguantaban la posesión con paciencia y colocación.

Juan Carlos realizó una labor vital en la contención, un coloso por alto y anticipándose en el corte. Tuvo en el minuto 13 una oportunidad de marcar en un saque de falta y a punto estuvo de sorprender al meta Juan Carlos que hizo la estatua.
El ex futbolista del Villanovense se ofrecía a Jorge Zafra como apoyo en la salida del balón y permitió un respiro al de Barcarrota, muy encimado. Ante la dificultad de percutir por la nutrida zaga pacense, el Rayo B buscó alternativas. Y en el minuto 18 Pablo De Lucas la encontró. El delantero madrileño perforó la meta de Matías con un disparo fuerte y colocado cerca de la escuadra, que superó una enmarañada defensa, 1-1.

La retaguardia es el talón de Aquiles cerrista. Gorka y Kevin siguen sin acoplarse y fallaron en la medición de varios envíos largos, se estorbaron, tuvieron varias indecisiones, faltó comunicación e impidieron que Rubén González y Santi Cezón se prodigaran en labores ofensivas en la ayuda a los extremos, que estuvieron inéditos. En esta ocasión Patri apenas entró en juego, sin espacios para su desborde, y Torres estuvo muy desasistido. Se vació, pero las imprecisiones en la entrega le pasaron factura con carreras innecesarias. Gonzalo, una vez más, una isla.

Los madrileños abastecían su ofensiva a base de jugadas de estrategia, saques de banda al área que remataba Lucas a la media vuelta y las internadas de Dani, muy veloz, pero desacertado. El Cerro recurrió a una acción que ejecutaron a la perfección ante el Montañeros y que volvió a ser efectiva. Saque de portería de Matías, que gana altura y llega al área rival, Golo no acierta a conectar de cabeza y el esférico queda muerto para que Jorge Zafra empalme desde la frontal. Su tiro se coló por la cepa del poste izquierdo de Juan Carlos, 2-1. El partido llegaba al descanso y a su epitafio, porque ahí acabó el fútbol.


Sangría de tarjetas

Un disparo al palo de Juan Carlos en la ejecución de una falta sólo fue un espejismo. Lo que deparaba la segunda mitad eran las antípodas del toque, la fluidez, las triangulaciones y la apuesta ofensiva. La lesión de Jorge Zafra desdibujó a los blanquiazules. Una caricatura que el árbitro tiño de amarillo y rojo a base de cartulinas. El cerebro pacense tuvo que abandonar el campo al sufrir una entrada.
Entre la sucesión de amonestaciones, el pelotazo y la batalla aérea se impusieron. Los guardametas Matías y Juan Carlos ejercían de pateadores, como si de rugby se tratara.

De dos en dos

En el minuto 72, el colegiado José Luis Munuera pasó de juez de la contienda a verdugo. Gorka forcejea con Lucas que enfilaba la portería del Cerro y, en la carga de ambos jugadores, el delantero visitante cae. Penalti y expulsión. No lo dudó. Ni siquiera consultó con su asistente. Contacto hubo, pero ni mucho menos derribo premeditado. De Lucas transformaba el castigo, 2-2.

Transcurrieron unos segundos y un fallo de Kevin en el despeje lo aprovechó el propio De Lucas para disparar, su tiro se encontró con Juan Carlos bajo palos que evitó el gol. Cuando el público respiraba aliviado, el sonido del silbato y el brazo del trencilla extendido hacia el punto de penalti desataron la ira y la incomprensión. Interpretó que Mejías había despejado el balón con la mano. El brazo estaba pegado al cuerpo y la pelota llegaba de un rebote, pero Juan Carlos fue expulsado.

El Cerro se quedaba con nueve y encajaba la segunda pena máxima por mediación de Lucas, que batió a Matías. El marcador dio la vuelta y no fue por méritos de los madrileños. El Rayo obligó a recular a los blanquiazules, aunque sólo pudieron con su rival a través de dos decisiones que desmembraron a los locales y desquiciaron a su público. Cambios, más tarjetas, protestas... el colofón a una estrepitosa mañana.



CERRO 2 RAYO B 3

EL DETALLE
Antes de comenzar el choque Luis Arévalo recibió una placa de agradecimiento por sus siete campañas en el Cerro.
-Cerro de Reyes: Matías, Rubén, Santi Cezón, Gorka, Kevin, Juan Carlos, Torres, Zafra (Fran Miranda, 52), Gonzalo (Expósito, 58), Patri (Ramsés, 79) y Golo.
-Rayo Vallecano B: Juan Carlos, Tirso (Rayco, 71), Villarejo, Alcañiz, Javi Sánchez, Diamanka, Loren (David, 79), Jano, Lucas, De Lucas, Dani (Hugo, 59).
-Goles: 1-0, Gorka, min. 3, 1-1, De Lucas, min. 18, 2-1, Jorge Zafra, min. 43, 2-2, De Lucas, min. 74, 2-3, Lucas, min. 77.
-Árbitro: José Luis Munuera Montero, del colegio andaluz. Amonestó a Zafra, Patri, Gonzalo, Juan Carlos, Golo, Expósito, Rubén y Fran Miranda, por parte del Cerro. En el Rayo B sacó amarilla a De Lucas, Tirso, Diamanka, Javi Sánchez y Villarejo. Además, expulsó en los locales a Gorka y Juan Carlos por roja directa, y en los visitantes al segundo entrenador, Óscar García.
-Incidencias: José Pache, ante unos 250 espectadotres. El trío arbitral tuvo que ser escoltado por la Policía Nacional a la salida del terreno de juego.




DIEZMA: «No tiene ni idea de lo que es un partido»

«Ha habido un momento en el que el árbitro ha demostrado que no tiene absolutamente ni idea de lo que es un partido de fútbol». Así de tajante fue Diezma al término del encuentro, refiriéndose a los penaltis y al rasero empleado por el colegiado. «Ha perdido toda la perspectiva de lo que es un encuentro, es algo que se escapa a nosotros, un señor toma estas decisiones y no podemos hacer nada, pero lo mejor es pensar en analizar nuestros errores, que seguimos teniendo, porque es perder el tiempo pensar en este personaje, y tampoco merece la pena». El entrenador madrileño se indignaba al recordar la acción que costó la expulsión a Gorka. «No se puede expulsar a alguien por correr en paralelo con otro».


FOTO DEL PARTIDO




[DIARIO HOY, 27-IX-10]